1. Un inventario estructurado de las necesidades
Las peticiones de las Maisons llegan en un formato común, con el detalle de sesiones, sedes y perfiles de invitados. El grupo dispone de una visión consolidada de la demanda antes de decidir, en vez de reconstruirla.
2. Un arbitraje y una asignación por Maison
Los paquetes se asignan frente al inventario real. Cada Maison conoce su perímetro, y el grupo mantiene el control del volumen global.
3. Cada Maison gestiona sus invitados, las agencias también
Invitaciones, respuestas, recordatorios, sustituciones: cada Maison opera dentro de su cupo. Las agencias intervienen en el mismo sistema, con los permisos que se les conceden, en lugar de hacerlo en paralelo sobre sus propios archivos.
Es lo que más cambia el día a día de un dispositivo con varios actores: ya no hay un archivo de referencia que sincronizar, porque ya no hay más que un sistema.
4. Los recorridos de invitado y las acreditaciones
Los datos necesarios para la acreditación se recogen en el momento de la confirmación del invitado, con los campos obligatorios y los plazos propios del evento.
5. Una interfaz con los colores del grupo
La experiencia que se ofrece al invitado sigue siendo la de LVMH y sus Maisons. La plataforma opera sin verse.